Una sorpresa

Recién me levanto y veo el desayuno en la mesa. Bueno, desayuno y me voy a la plaza con mi amigo y mi amigo me dijo que se iba de vacaciones, y le pregunté:

  • ¿Dónde vas?
  • Me voy a conocer Brasil. 
  • ¡Qué bueno amigo! ¿Con quién vas a ir? – le respondí. 
  • Solo, estoy buscando con quién ir. 
  • Yo no tengo plata pero es mi deseo conocer Brasil, pero ya voy a ser grande y poder ir. 

Y mi amigo me dice: 

  • Yo tengo algo para vos.

 Y yo le digo: 

  • ¿Qué tenés que sea algo bueno?

Mi amigo me da un sobre y me dice: 

  • Abrilo. 
  • ¿Qué es? 
  • ¡Abrilo!- me dijo. 

Bueno, lo abro y era un pasaje a Brasil. Mi amigo me dice: 

  • Andá a buscar tu ropa, en una hora sale el avión, viene mi papá a buscarnos. 

Bueno, allá nos fuimos al aeropuerto.

  • Tomamos el avión y en 3 horas estamos allá.- me dijo mi amigo. 

Bueno, ya llegamos a Brasil, eran como las 8 de la noche. Comimos con mi amigo un asado en el hotel y le dije: 

  • Vamos a conocer Río de Janeiro.- Bueno, fuimos y mi amigo me dice: 
  • Voy a fumar un faso. 
  • Bueno.- le dije. -Haceme llegar.

Me pasa el faso y veo que vienen dos minas, le digo a mi amigo: 

  • Vamos!
  • Bueno.- me dice amigo. 

Vamos a chamuyar allá, nos acercamos y les dijo: 

  • Hola, ¿todo bien? 
  • Bien.- me dice. 
  • ¿De dónde sos? – me dijo. 
  • De Argentina.-le digo. 

Agustín M. y Jeremías G.

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